| INICIO | CONTACTO | QUIENES SOMOS | ENLACES |
You need to upgrade your Flash Player or to allow javascript to enable Website menu.
Get Flash Player
 

QUIENES SOMOS


Reseña Histórica

Historia del ingreso del PRT- PST al F.A.

Cuando el PRT ingresó al F.A., (en realidad lo co-fundó) en 1971 se produjo una especie de terremotito en la IV Internacional o si hablamos eufemísticamente, un interesante debate. Era insólita la situación que una organización joven como la nuestra participara de “un Frente Popular con la sombra de la burguesía en su interior”; ésta era la aseveración de Canon, Hansen y los compañeros del SWP tomando las palabras de Trotsky cuando analizaba el Frente Popular francés de fines de los ’30. Hasta el ’73 esa sospecha de reformismo y del peor de los revisionismos pesó sobre nuestras espaldas en la IV.

ver mas >>>


 

25/12/12

"REMASTERIZADO" por Aldo Gili

INFORME SOBRE EL MPP PARA EL V CONGRESO DEL PST 1995  Transcrito en 2012, en base al original

 

 

El informe se realizará en base a seis puntos:

a) el primero se refiere a la caracterización del MPP, su actual momento;

b) el segundo trata sobre la caracterización del MLN, su política hacia el MPP, democracia interna, elección de la dirección y sobre ciertas crisis de las que hemos hablado últimamente en el P.;

c) el tercero hace mención al parlamento, la institucionalidad y el movimiento de masas y políticas del MPP;

d) el cuarto es sobre la provocación que sufrimos por parte del MLN;

e) el quinto, nuestra política;

f) y el sexto, las conclusiones.

 

a) Sobre el MPP

Estamos en una situación complicada, difícil. Nuestra intención es abstraernos (en parte, por supuesto) de los últimos acontecimientos en el enfrentamiento que tenemos con el MLN. Pretendemos exponer algunas bases que nos permitan comprender en general la evolución del MPP y la posibilidad de aglutinar a los revolucionarios o los resistentes contra el modelo burgués en curso, partiendo de antemano de un supuesto básico que no demostraremos: en una situación del país, de la región y del mundo como la actual, de correlación de fuerzas desfavorables tanto en lo social como en lo ideológico, de retroceso de las fuerzas revolucionarias en casi todos lados, se hace en verdad muy difícil llevar a cabo procesos de unidad de los revolucionarios que tengan alguna posibilidad de éxito.

Usando a Newton podemos decir que las fuerzas centrífugas tienden a ser más fuertes que las centrípetas. No es algo que descubramos ahora, ya que en nuestro IV Congreso decíamos:

...A lo anterior podríamos agregar que el MPP no es la coronación de un proceso de ascenso de las luchas obreras y populares y de emergencias de una nueva vanguardia social y política, tal cual fue el caso del PT brasileño. Es una respuesta defensiva, desarrollada por una izquierda revolucionaria atomizada y aislada, minoritaria en el movimiento obrero y sin capacidad política para amplios sectores populares”.

El 9 de marzo de 1994, en nuestro “Aporte para la Construcción del MPP”, en el II Congreso del mismo, dijimos:

“El MPP, surgido en épocas de retroceso social e ideológico en América Latina y el mundo, ha sufrido los males de esta época, con el avance de las clases poseedoras en lo ideológico y la caída del muro de Berlín. Todo esto hace poco atractivo militar o ser parte de una organización de izquierda, es más, está de moda desconfiar de ellas”.

No se pretende en este informe hacer balances de nuestras viejas caracterizaciones ni realizar análisis de largo aliento, que además, no son posibles en la actualidad, sino tratar de ir precisando elementos y puntos claves que nos permitan comprender en qué momento del MPP nos encontramos. El comparar nuestras visiones pasadas nos ayudará en ese sentido.

Cuando iniciamos pacientemente nuestra estrategia de Unidad de los Revolucionarios en 1984 (II Congreso), partíamos de dos principios que nos permitirían trabajar en pos de esa idea. Estos principios era: 1) que esta unidad, como síntesis colectiva, iba a ser dificilísima y 2) que se realizaría tanto producto de las intenciones de las organizaciones revolucionarias como, sobre todo, del proceso de la lucha de clases en el país y la región. Esta estrategia fue luego complementada en el III Congreso del 86, en la I Conferencia del 87, en el IV Congreso del 90 y en la II Conferencia del 93.

Sabíamos de antemano que éste era un proceso que iba a tener un sin fin de mediaciones. La discusión en la IV nos permitió acceder a análisis de otras experiencias, sobre todo las de Centro América, que apuntaban a la síntesis de una vanguardia colectiva revolucionaria, con inicios muy humildes, llegándose a acuerdos con diferentes organizaciones y sectores en cinco, cuatro o seis puntos, que abrieron la puerta a una práctica común acumulando experiencia y confianza mutua mínima y necesaria, que sentara las bases para el trabajo y el debate estratégico y organizativo entre todos los implicados, apuntando a construir, en definitiva, una herramienta revolucionaria en común.

Se nos podrá acusar de cualquier cosa hoy, menos de no ser consecuentes con esta meta. Es más, creemos, junto con el documento pre-Congreso de Construcción, que el crecimiento de nuestra influencia en el MPP y el que nos delegaran mayores responsabilidades se debe, entre otras cosas, a la comprensión que compañeros independientes y mismo algunos compañeros del MLN tuvieron de nuestra continuidad, consecuencia y lealtad hacia el proyecto basado en esta idea estratégica de vanguardia colectiva revolucionaria.

Vamos a demostrarlo. Hablamos de momentos, de mediaciones en la construcción de la Unidad de los Revolucionarios para la toma del poder. Pongamos ejemplos y repasemos nuestras opiniones pasadas. En el IV Congreso decíamos:

“El MPP es el más importante cuadro de alianzas de la izquierda revolucionaria que hasta el presente se ha constituido en el país...”. Y agregábamos algo muy importante... “Tener la mayor claridad sobre el tipo de proyecto que representa, de las diferencias tácticas y estratégicas que subsisten y del tipo de proyecto que buscan concretar nuestros aliados es condición para definir correctamente una política de mediano plazo con la cual intervenir en el MPP”.

Recordemos estas palabras pues volveremos a ellas. Seguiremos citando. En los Aportes para la discusión Política-Organizativa del 7 de julio de 1992 del Secretariado de entonces planteábamos algo similar:

“Por eso cuando hablamos de Unidad de los Revolucionarios o de vanguardia colectiva como resultado, entre otras cosas, de una correcta política de unidad y de la socialización de los debates de los Burós Políticos Latinoamericanos y en las Escuelas de Amsterdam, deberíamos además de no olvidar el rol que juegan las concepciones estratégicas de nuestros aliados del MPP, saber el papel real que podemos jugar a partir de nuestras fuerzas y debilidades y la implantación social que tenemos”.

Más arriba en el mismo documento hacíamos referencia del MPP como “eje articulador de un espacio radical de oposición al neoliberalismo y al reformismo”. Se agregaba también lo siguiente:

“Sin olvidarnos al mismo tiempo que el MPP es un Frente Político, un espacio de alianza revolucionaria en donde no está planteada una fusión entre las organizaciones y los independientes que lo componen, y en el cual la cuestión del hegemonismo, si bien está mediatizado, no ha desaparecido ni mucho menos”.

Finalmente a los compañeros del MPP les planteábamos en el II Congreso del mismo en nuestros Aportes para la construcción del MPP:

“Para nosotros la disyuntiva actual es la siguiente: o construimos el MPP como una organización síntesis, expresión de una vanguardia colectiva que trascienda el propio peso de las organizaciones existentes, o el MPP continúa siendo un amplificador de las organizaciones que lo componen, en especial de la mayoritaria.

Esto último hace que la preocupación estratégica como MPP esté ausente y sólo preocupen lineamientos de política general, sin comprometer mucho a nadie”.

Por ahora terminaremos con las citas. Sintetizando: apostamos al MPP como herramienta clave para avanzar hacia la Unidad de los Revolucionarios, hacia una síntesis colectiva de la vanguardia que organice al pueblo contra las intenciones del capital; lo definimos también como el marco de alianzas más importante de la izquierda revolucionaria hasta el momento, un eje articulador contra neoliberalismo y el reformismo. ¿Estábamos equivocados? Estoy convencido que hay que contestar con un rotundo NO.

Para avanzar un poco más tenemos que tener nuevamente en cuenta la negativa correlación de fuerzas en lo social e ideológico para los revolucionarios. Esta situación nos ha golpeado a lo largo de más de siete años en que la construcción de acuerdos y alianzas pasaron por momentos y mediaciones cada vez más prologadas y que, aun cuando teníamos las mayores de las ilusiones, veíamos que el MPP era un Frente Político entre tres organizaciones e independientes en que primaba cada vez más la tendencia peligrosa de que se transformara en un mero amplificador de las organizaciones que lo integraban, sobre todo del MLN.

La discusión no es entonces si el MPP es o no el principal cuadro de alianzas de los revolucionarios existente hasta hoy. No existe nada similar al MPP, aun con todas sus limitaciones.

El debate debe centrarse en cómo y en qué ha cambiado o evolucionado el MPP y si estos cambios pueden hacer peligrar el proyecto y nuestra visión del mismo.

En un primer acercamiento, siguiendo también en ello al documento de construcción presentado, vemos que el proyecto tal cual surgió muestra serios indicios de agotamiento. De las cuatro organizaciones que fundaron el MPP, hoy quedan solo dos. Esto implica que las disputas y confrontaciones por espacios y hegemonías que tenemos con el MLN queden totalmente al desnudo, sin atenuantes.

La retirada del PVP del MPP asume también otro tipo de consecuencias, que no tuvo la retirada del MRO, por ejemplo. El sistema funcionaba, para los fines del MLN, como un menage à trois que tenía como una cuarta pata a los independientes. Ese carácter funcional quedó fuertemente cuestionado por el MLN sin la presencia del PVP ya que hoy el MPP como Frente Político por un lado y marco de alianzas defensivo por otro implica un acuerdo PST-MLN e independientes poco homogéneos y poco organizados y sobre todo compatibles.

Sin dudas que este estado de cosas no es apetecible para los compañeros del MLN. Han llegado a acusarnos de ser los causantes principales  - junto a algunos compañeros independientes, ex-tupamaros e incluso algunos del MLN – de la ruptura del PVP. Sólo dentro de una lógica de confrontación como en la que estamos inmersos es posible comprender como es que se pueden hacer aseveraciones de este tipo. Pero esta comprensión no solucionan las tensiones cada vez mayores entre nosotros y el MLN y en el conjunto del MPP.

Que el PVP ya no esté significó también que el MPP homogeneizara su accionar y discurso político dando un giro a la izquierda en sus discusiones y posturas, lo cual fue un avance sin dudas. Facilitó además una vida interna que estaba muy complicada con sus tira y afloja y saldó con posturas similares a la nuestra el debate en curso respecto a la política a llevar adelante en la Intendencia, el parlamento y la institucionalidad.

Pero esta realidad, con ser positiva, no nos puede ocultar el hecho que siendo como era y es el MPP un marco de acuerdo y alianzas para resistir la embestida del capital y luchar contra la renovación en el FA, cualquier ruptura  o desagregación no significa acumulación sino retroceso en estos momentos. Que se fueran el MRO y el PVP, sin ahondar en sus razones todavía, fue un golpe para el MPP en términos generales.

Además hay que considerar el retroceso organizativo que siguió a la marcha del PVP  y la constatación que los compañeros han proseguido en su giro hacia posturas reformistas y oportunistas. Este vuelco está plasmado sobre todo en la peregrina idea de ser «bisagra» dentro del FA, mediadores en las discusiones dentro de los alineamientos que se dan en la actualidad en el FA, intentando con ese papel encontrar un nuevo rol.

No pudimos convencerlos y ganarlos para nuestras posiciones; casi en bloque estos compañeros generalmente optaron por posturas contrarias a las nuestras y a la de la mayoría de los independientes del MPP. Si otras hubieron sido las circunstancias, con un proletariado y un movimiento obrero en alza, batallando y avanzando en pos de sus fines, tal vez una ruptura de este tipo acumulara hacia posturas de intención revolucionaria. Para el MPP y para la correlación de fuerzas a favor de los revolucionarios hoy significa otra pérdida neta. Varios cuadros, algunos de ellos con años y décadas de pruebas y acumulación política y social encima comenzaron a pasarse «al otro lado», tomando una opción que aparece como definitiva. No fue un acontecimiento menor y es una dolorosa constatación.

Dentro de las causas de los cambios en el MPP debemos agregar un elemento que se desprende de nuestra caracterización de correlación de fuerzas desfavorable para los revolucionarios: hablamos del desgaste y el deterioro natural de las fuerzas militantes después de años de retrocesos y golpes en los social, lo político e ideológico. Muchos militantes o activistas de las organizaciones de izquierda, sobre todo los que tienen intenciones revolucionarias pasaron a cuarteles de invierno tomaron licencias sabáticas.

Existe, no obstante un núcleo de compañeros separados o alejados de sus organizaciones que tienen o apuestan a una postura emepepista. Muchos de estos compañeros pasaron por el PST, el MLN o el PVP, algunos concurren al local central, a plenarios o militan en su barrio, sindicato o coordinadora; poseen alguna esperanza encima todavía. Se alejaron de sus organizaciones «madres» pero siguen en el MPP. Pero son los menos. El lío actual provocado por el MLN sin dudas va a impulsar a varios más a irse «pa´las casas». Tal vez queden a la espera; lo veremos en el futuro próximo.

A pesar de todos estos problemas y dificultades el MPP sigue apareciendo como la referencia radical de la izquierda, como una alternativa a la mayoría renovadora y reformista del FA. Tiene iniciativas políticas, produce y apoya movilizaciones, tiene las fuerzas necesarias para imponer, en algunas y pocas circunstancias, sus planteos en el FA, casi siempre mediante hechos consumados lo cual permite neutralizar a la renovación a pesar de una correlación de fuerzas desfavorable al interior de la coalición de izquierda. Es un referente a nivel nacional.

Entonces ¿Qué es el MPP hoy? ¿Sigue siendo todo lo que planteábamos antes de él o ya no, hay cambios?

La respuesta hemos ido encontrándola a través del análisis realizado hasta ahora y tenemos que ubicarla en el contexto que nos hace visualizar al MPP como una herramienta útil pero en crisis, en proceso de agotarse y disgregarse tal cual se gestó. Es un marco de alianzas que nos ha permitido resistir los ataques políticos e ideológicos contra la revolución sea de parte de la burguesía, sea del parte del reformismo. Sólo por esto, sino existiera el MPP habría que inventarlo, aun cuando el nuevo engendro fuera de mucha menor envergadura y más limitado que el actual. La desaparición del MPP ahora significaría un retroceso para las fuerzas revolucionarias en su conjunto pues beneficiaría a la consolidación de la renovación y el reformismo de izquierda, y sería además un duro golpe para nosotros, para el PST.

Sería erróneo por lo tanto, embarcarnos a debatir cuan revolucionario es o no este marco de alianzas en la actualidad. Pero ¿Se puede mejorar el MPP? Para contestar a esta nueva pregunta tendremos que entrar en el segundo punto que abarca el estudio de la organización aliada en el MPP, con la cual tenemos relaciones en profunda crisis, al punto que el MLN, además de substraernos documentos, espiarnos y hacer inteligencia contra nosotros, rompió relaciones políticas con nuestra organización.

b) El MLN

Mencionaré algunas citas nuevamente. En Ante el Desafío del MPP de 1989 decíamos:

«El MPP pasa hoy por una situación crítica de las relaciones internas. Un temporal de cartas dirigidas al Plenario Coordinador se ha desatado en los últimos días. En todas estas cartas prima la preocupación por la pérdida de fraternidad en la exposición de las opiniones, por la desconfianza, el recelo, la suspicacia que tiñen las discusiones internas. Para algunos la solución de esta problemática pasa por munir al MPP de ejecutividad, de dejarse de tanto discutidero».

Sin nombrarlos hacíamos referencia al PVP pero por sobre todas las cosas apuntábamos al MLN. La diferencia substancial con la actualidad es que en ese entonces el MPP se podía dar el lujo de expulsar «por poca fraternidad, desconfianza y suspicacia» a connotados independientes. La organización se estaba fundando, había ilusiones creadas aun a pesar de muestras de intolerancia y actitudes antidemocráticas. Se podían cometer errores, había márgenes de maniobra. La política de la organización mayoritaria estaba atenuada por la de las otras tres organizaciones.

Hoy el MPP no soportaría ni de lejos situaciones similares. Esta advertencia que hacíamos a los compañeros del MPP la precisamos como caracterización en el 90 y en el 93. Nuestra II Conferencia, por ejemplo opinaba;

«Hay que discutirlo, pero el MLN tiene una visión estratégica del MPP que se enmarca en una elaboración y una historia política distinta a la nuestra. Para nosotros la Unidad de los Revolucionarios implica el trabajo conjunto, la discusión y la elaboración política conjunta e inclusive ideológica, la discusión de las perspectivas estratégicas en todos los planos, confrontando las diferencias que existen.

Para el MLN el MPP sigue siendo un campo más amplio que el propio, más difuso política e ideológicamente, donde se juntan los revolucionarios pero donde no se discuten determinados aspectos políticos. En síntesis, un círculo más amplio que su propia organización».

Afirmar que los compañeros tupamaros operan a partir de la teoría de los círculos concéntricos, con el MLN como núcleo duro y excluyente no es ninguna novedad. Existen varios círculos más abarcativos que el MPP, uno de ellos es el FA, otro es el difuso y contradictorio Frente Grande. En los hechos se está dando, hasta las últimas consecuencias, la aplicación práctica de la concepción de las capas de cebolla por parte de los compañeros del MLN. Capa que no sirve se puede y debe tirar, es igual que hacer un guiso, siempre con «la pata en tierra y alpargate al piso».

Esto lo avisábamos al conjunto de compañeros emepepistas en el material para el II Congreso del MPP. O el MPP avanzaba en la tendencia de transformarse en una síntesis de todos los que estábamos o se consolidaría como un amplificador de cada grupo por separado. La misma advertencia hacíamos cuando caracterizábamos que estábamos en un estadio de Frente Político entre organizaciones e independientes y alertábamos que se estaba consolidando la estrategia del MLN.

Estar en un Frente Político con el PST e independientes no es lo que pretendían los compañeros del MLN. Los círculos concéntricos amplificadores implican, en última instancia, que las otras organizaciones o integrantes de una organización más amplia se subordinen a la organización hegemónica o mayoritaria: sino hay crisis del modelo.

En este sentido la retirada del PVP significó problemas más importantes para nosotros que para el resto del MPP, ya que el aparato del MLN nos tuvo como único contrincante directo, lo quisiéramos o no. Los compañeros del PVP tienen concepciones distintas y a veces complementarias con los compañeros del MLN para accionar a la interna del FA. Acordaban con los tupamaros en no construir al MPP como síntesis de la vanguardia revolucionaria: por eso preferían tener espacios propios, muy definidos, espacios que fueron producto de acuerdos con el MLN. La no presentación de estos últimos como candidatos en el 89 ayudó a consolidar estos acuerdos permitiendo el ascenso de algunos compañeros del PVP a la institucionalidad. Permitió también consolidar al MPP como Frente Político de acuerdos y espacios más o menos explícitamente repartidos de forma desigual. Los privilegiados eran algunos independientes, compañeros del PVP y del MLN a costa de las otras organizaciones. Para ello era preciso trabar, al mismo tiempo, la discusión y la síntesis estratégica-organizativa.

Nuestra prédica, como sabemos, fue y es diferente. Mientras el MPP estuvo conformado por varias organizaciones e independientes, con el acuerdo MLN-PVP explícito o no, el conflicto entre las organizaciones estuvo limitado, mediatizado, dependiendo muchas veces de nuestras iniciativas, que muchas veces generaban conmoción, particularmente entre los compañeros independientes y en los Plenarios, o en movilizaciones como la de los vendedores ambulantes. Pero cuando las tensiones internas se agrandaron y se fue el PVP, la diferencia que tenemos con los compañeros del MLN quedaron crudamente expuestas, sin nadie que medie o se proponga mediar en las diferencias. Era cuestión de tiempo saber cuando se produciría el primer choque de entidad entre nuestras organizaciones. Luego entraremos en el problema actual; sin embargo es bueno encararlo mediante un análisis político que nos permita comprender  lo que está pasando ahora. Veamos algunos elementos de este análisis:

1 - Aun en épocas de auge del acuerdo PVP-MLN les costó bastante a los compañeros tupamaros encaminar al MPP hacia un mero espacio amplificador de sus influencias o hacia un Frente Político. Las principales vallas estuvieron en sus diferencias internas, aun existentes en Zabalza y el tándem Mujica-Fernández Huidobro sobre el FA, con estrategias claramente diferentes. Mujica-Fernández Huidobro prometieron mucho a los compañeros del PVP, que no podían garantizar ante el peso de Zabalza a la interna del MLN.

Por otro lado, otro problema para esos compañeros estuvo en el crecimiento del MPP, de sus agrupaciones, del trabajo en común en las bases y en los frentes, lo que fue generando una especie de «espíritu» emepepista (digámoslo así) que surgió desde abajo, llegándose incluso a hacer una síntesis en algunos casos -parcial y limitada por supuesto-, y que estuvo basada en lo que propusieron compañeros independientes y nosotros. Fue lo más parecido a la génesis de un MPP síntesis de intenciones revolucionarias que haya existido. Se gestó rápido y terminó aun más rápido;

2 - En estas circunstancias tanto el MLN (especialmente el grupo Mujica-Fernández Huidobro) como el PVP perdieron pie, y en algunos casos nosotros también. Se gestaron síntesis parciales, como vimos, personales en algunos frentes más que en otros, caso sindical. En Juvenil jamás se pudo ni aproximarse a una convivencia unitaria. En estos dos casos se generaron problemas en nuestra organización por causas, desarrollos y consecuencias diferentes. No estábamos preparados en el partido ni para un acercamiento importante con compañeros de otras organizaciones ni para un rechazo absoluto. Estábamos más bien a la «espera» de una apertura que nunca vino. En el frente juvenil la cosa fue más grave teniendo que soportar nuestros compañeros maniobras y manoseos por parte de los jóvenes «arcillas» ligados a Mujica;

3 - Lo que terminó de desbordar el vaso fue la decisión del MLN de presentar candidatos a la interna del MPP jugando con sus pesos pesados para las elecciones del 94. Para el MPP fue un elemento positivo, ya que implicó un compromiso mayor por parte de estos compañeros hacia el MPP. Pero significó dos cosas más, una que en la correlación interna del MLN los vientos cambiaron y ahora primaban Mujica-Fernández Huidobro y por otro lado fue un golpe para los acuerdos PVP-MLN.

Recordemos la interna en ese entonces. No era un misterio para nadie el cuestionamiento que existía hacia varios compañeros del PVP que actuaban en la institucionalidad o en la dirección del FA por parte del conjunto del MPP, incluidos una mayoría de compañeros del MLN.

La división abierta del MLN durante el II Congreso del MPP, con Mujica pidiendo a gritos por favor un cuarto intermedio para acomodar sus fuerzas y las duras críticas surgidas en el consenso tupamaro hacia los compañeros que actuaban en la institucionalidad (PVP), terminaron por definir las cosas.

Para el PVP quedó entonces en claro que el MLN, mejor dicho el tándem Mujica-Fernández Huidobro, no podía garantizarle sus espacios en la dirección del FA y en la institucionalidad en la cercana elecciones de candidatos del MPP. El voto castigo hacia ellos estaba en marcha.

Lo más gracioso es que los compañeros del MLN, su dirección, nos acusa a nosotros de haber expulsado al PVP por haber «manijiado» a la gente en contra del PVP. Ni una gota de autocrítica se desprende de su actitud.

Cierto es que para los compañeros del PVP nosotros representábamos un proyecto directo. Pero siempre fue así. Ni ellos ni nosotros escondimos nunca nuestras distintas visiones. La lucha por espacios en la institucionalidad o en la lista de candidatos no nos tuvo como contendientes al PVP y a nosotros mientras estuvimos juntos. Tal vez ahora sería diferente.

Detrás de este discurso de los compañeros tupamaros lo que se encuentra es el desagrado que sienten de que nos «abusemos» del campo de influencia natural que tiene el MLN para acumular para nosotros, lo cual va en contra contra la teoría de capas de cebolla que tanto les gusta; somos un cuerpo extraño y no asimilable. Desde que Mujica se incorporó a la dirección del MPP esta postura adquiere cada vez más fuerza. Cada avance nuestro en el MPP representa una amenaza cada vez mayor y nos aleja más de los compañeros del MLN, sobre todo del eje aparentemente hegemónico dentro de ellos, Mujica-Fernández Huidobro.

Por eso la reacción primitiva y dura, nada fraternal por cierto y muy provocadora de Fernández Huidobro «contra los grupúsculos como los trostkos y chinos» que permanentemente estaban ahí «rompiendo» y molestando a lo largo de la Historia. Corrientes éstas que, además, son parte de las únicas organizaciones que están en el MPP junto al MLN. Este compañero ha publicado ya 18 insorportables artículos autocríticos en Mate Amargo donde permanentemente nos recuerda cuna canallas hemos sido a lo largo de la historia. Circunstancialmente diremos que de lo único que se autocritica es de haber sido alguna vez revolucionario.

Estos mismos artículos además nos develan incidientalmente que de lo que no se autocritica el MLN, o mejor dicho la pareja Mujica-Fernández Huidobro es de su política de círculos de influencia y de la necesidad que los tupamaros sean hegemónicos para dominar y/o extirpar a esos «grupúsculos demoníacos».

Decíamos en el documento sobre el MPP Pre-Congreso:

«No nos extraña. El MLN ha llevado en relación al MPP una política de hechos consumados, absolutamente manipuladora y funcional. El MPP le sirve en tanto le sea útil a sus fines amplificadores del núcleo MLN ... y sigue ... elementos estos que hacen prever un posible viraje político del MLN ampliando sus círculos mas allá del MPP o por fuera del MPP, cosa a no descartar en el futuro».

b1) La Democracia Interna y las Elecciones de la Dirección

La lucha por la democracia interna en el MPP no solo es una cuestión metodológica y de principios, la democracia interna es una base esencial política para construir una organización revolucionaria.

El MLN apoyándose en prejuicios pequeñoburgueses de algunos independientes connotados caso Sarthou, Durán Matos o el Negro Gutiérrez, impuso desde el vamos el criterio de elecciones a padrón abierto, sabiendo que eran los únicos (el MLN) que podían controlar elecciones de este tipo. Ello era fundamental en sus tesis para determinar sus políticas organizativas. Es un enorme poder el que tienen, influyendo y digitando sobre quien estará o no en la dirección y ser o no candidato. Es la manera que más les gusta a estos compañeros aplicar en el conflicto de la lucha de proyectos. Hoy o mañana si alguien les disputara ese control, a no dudarlo, renunciarían al padrón abierto. No es una cuestión de principios sino de uso y abuso.

Veamos como fuimos observando el fenómeno. Al principio teníamos algunas ilusiones; en el 89 en Ante el Desafío del MPP enfatizábamos:

» Desde su nacimiento el MPP ha intentado superar el modelo burocrático que el PC ha venido imponiendo. Romper con esa tradición es una de las mejores virtudes, por eso hallamos altamente positivo que el MPP asuma la consulta interna y directa de las bases como un principio fundamental del accionar político».

Esto fue dicho en plena lucha metodológica, fraternal en ese entonces, pero lucha al fin, de cómo se tenía que elegir la dirección y que representaba la consulta interna directa y «a padrón abierto» de las bases. Un cangrejo se escondía bajo esa piedra, no lo vimos y nos confundimos.

En nuestro IV Congreso avisábamos:

«Que los sectores organizados o no, con menor peso relativo, que no acompañaron el proyecto mayoritario del MLN fueron los primeros en ser afectados por esta última cuestión: elección de la dirección, tipo de participación electoral y elección de candidatos, formas de organización intermedia, debate interno, etc.».

Análisis que profundizamos en nuestra segunda Conferencia:

«Cuando una organización se da una dirección política lo hace en función de las prioridades políticas y quienes son quienes las pueden realizar. En ese marco se votan las propuestas presentadas, se definen los nombres, pero a partir del tipo de dirección que queremos por anticipado. A partir de ello se distribuyen los cargos, finanzas, rentados.

El MPP funciona al revés, hay que tener una dirección amplia, de gente lo más conocida posible para que vote mucha gente en una elección lo más abierta posible para que sea un hecho político. Sin discusión la gente decide por los más conocidos, sin conocer las prioridades necesarias para el MPP. Este tipo de elección genera luego ciertas autonomías en el parlamento, en la Junta, en el Ejecutivo comunal, en los movimientos sociales y en la distribución de recursos ... y agregábamos ... es una discusión que tenemos que hacer pública de ahora en adelante para influir y participar en la dirección con una alternativa a éstos criterios».

Alternativa que proyectábamos en el material para el II Congreso del MPP, donde luego de hacer una profunda crítica a los métodos de elección llegábamos a decir nada menos que:

«En el MPP se llega al extremo por la mecánica de la elección y por esa idea del MPP amplificador que la dirección mayoritaria pueda definir no sólo la composición de la dirección sino que puede definir hasta quien de las otras organizaciones no debe estar ... planteábamos además que ...  El propio Congreso debía elegir su dirección y en todo caso que quienes  votan nuestras resoluciones deben ser quienes resuelvan quienes las van a aplicar».

No es entonces por falta de análisis, de elaboración y de políticas que no hemos podido influir con nuestras propuestas. La forma de elegir la dirección es la forma más eficaz que ha encontrado el MLN hasta ahora para mantener y ejercer su hegemonía.

Hegemonía que se esconde tras ropajes aparentemente democráticos y participativos, siendo antidemocráticos en su esencia y siendo además una poderosa palanca de poder para premiar o castigar a sus aliados.

Nuestro mayor pecado fue y es enfrentar a estas concepciones y desenmascararlas; para peor decimos lo que pensamos públicamente. Pecamos también cuando crecemos en influencia y en espacios, mediatizando la influencia del MLN y presentando alternativas a su hegemonía.

La forma en que se elige la dirección muy probablemente genere una crisis agudícima en un futuro no muy lejano, donde tal vez tengamos que tomar medidas y decisiones claves.

b2) Sobre ciertas crisis

Durante las discusiones Pre-Congreso algunas opiniones se expresaron en el sentido de caracterizar que el MLN atraviesa una profunda crisis y que muchas de las últimas actitudes de estos compañeros se deben a este fenómeno, a reacciones casi desesperadas, y por lo tanto teníamos que aprovechar esta oportunidad que se nos abre para postular nuestras visiones y crecer con ellas.

Vamos por partes. Es indudable que los compañeros del MLN sí atraviesan una crisis profunda, al igual que toda la izquierda revolucionaria del país, incluidos nosotros pero con caracterísitcas distintas.

La crisis de militancia, el abandono de las organizaciones, el irse «pa´las casas», las búsquedas individuales y no solidarias, no es sólo un fenómeno que afecte al MLN. Afecta a toda la izquierda, no sólo a la de intención revolucionaria. La crisis ideológica, política y social de la izquierda a nivel mundial, reflejo de una correlación de fuerzas desfavorable, nos ha golpeado a todos, de diversas maneras, pero a todos los que nos reivindicamos del campo popular.

En el material Pre-Congreso se plantea que:

«Esta crisis profundiza aun más la precariedad y la incertidumbre de lo que el MPP puede ser en el próximo período».

Sin dudas es así. En el marco de la alianza defensiva, de resistencia de los radicales que es el MPP, cualquier crisis profunda o división en una organización del peso del MLN, lejos de favorecer a los revolucionarios significaría un golpe más para nuestra concepción de lo que tiene que ser el MPP.

En el MLN se está dando hoy un debate profundo en lo estratégico y en lo político, con profundas diferencias que terminarán, como antes, a mediano y largo plazo trasladándose como grandes problemas hacia el MPP. Los datos que tenemos apuntan a la predominancia del grupo Mujica-Fernández Huidobro. Los compañeros han perdido militantes, que también se fueron en su mayoría del MPP y generalmente acusan al MPP del momento que viven.

Hay una cosa que sí es evidente. La Convención del MLN homogeneizó a su dirección, la consolidó atrás de una idea. Y esa idea no es favorable para nosotros ni para el MPP. Es una dirección que salió unida atrás de sus «viejos», decidida a actuar unificadamente a la interna del MPP sin presentar francos débiles. En esta recomposición tenemos que tomar en cuenta el peso de la tradición de esa dirección no sólo en la izquierda uruguaya, sino en el conjunto del continente, lo cual indudablemente les ha dado márgenes para reconstruir a corto y mediano plazo quizás, o parcialmente, pero reconstruir al fin, un equipo de dirección.

Una crisis como la que atraviesa el MPP y toda la izquierda no se soluciona sólo con políticas correctas y la voluntad de militar, cosas por supuesto imprescindibles. La salida depende fundamentalmente, aunque no solo por supuesto, del cambio de la situación política general.

Tal vez los tupamaros no lograron superar los grandes problemas que tienen, tal vez hasta no sean conscientes de la gravedad de los mismos, pero sí superaron su crisis de dirección cotidiana, con un equipo de dirección unificado y resuelto a actuar firmemente en el MPP. Es un cambio fundamental y nos atañe directamente pues vienen por nosotros. Tienen una disputa con nosotros y quedan abiertas las hipótesis de hasta donde llegarán para resolver la crisis abierta en el MPP.

c) Lo Institucional y el movimiento de masas en el MPP

Ya analizamos que un cambio fundamental se produjo respecto al período anterior. Nos referimos al retiro del PVP. Los cargos que los compañeros ocupaban en el parlamento, la Junta o la Intendencia están sin llenarse por ahora.

Se eliminó una fuente de conflictos. La política que tenían estos compañeros de componendas y acuerdos a nivel superestructural con las posiciones mayoritarias renovadoras (para «mejorarlas y para eso hay que embarrarse» y para «no poner en peligro la unidad del FA»), fue fuente de interminables debates y, como ya vimos, contó con el apoyo explícito de un sector importante de la dirección del MLN, hoy mayoritario y hegemónico en su interna.

A pesar de ello, la labor parlamentaria del MPP en el período anterior fue un eje político de actuación hacia el conjunto de la sociedad, posicionándose correctamente en instancias claves que fueron determinantes para la izquierda radical y para el debate en el FA.

Baste recordar la votación del MERCOSUR, donde los únicos votos en contra fueron los dos del MPP y el de otro diputado del FA; o el retiro de sala cuando nos visitó Bush (en este caso sí siendo los únicos legisladores los del MPP los que se retiraron).

Por el contrario el papel del MPP en la Junta Departamental fue bien distinto, ya que primó la tesitura del PVP ya analizada de no forzar la mano, de no aparecer como opositores sino como componedores, de no dar debates públicos para no mostrar fisuras en la interna del FA.

El clímax de todo esto fue provocado cuando se votó la Comisión Investigadora sobre COOPTROL, donde el MPP votó dividido.

Fernández Huidobro, que estuvo en un principio de acuerdo con nuestras posturas de votar la Comisión, se autocriticó en una dirección nacional del MPP de su actitud ultimatista, intentando mantener el acuerdo con el PVP. No resultó y los compañeros rompieron como ya sabemos.

A pesar de todos los avatares, líneas y posiciones políticas distintas entre las varias organizaciones y compañeros independientes, el trabajo en el parlamento permitió al MPP crecer en influencia manteniendo criterios radicales, antiimperialistas y anticapitalistas, bajo la égida sobre todo de Sarthou. Otra es la situación en la actualidad.

Al igual que en el período anterior, la forma de elección de los candidatos es un obstáculo para la centralización de la actividad y la política a desplegar por la organización, sobre todo de los parlamentarios. Es muy difícil controlar a los compañeros que actúan en la institucionalidad, más aun cuando tienen mayor representatividad (en votos) que los compañeros integrantes de la dirección cotidiana. Por su propio peso político, por una tendencia a la dispersión (por intereses individuales y de sus organizaciones), el curso no reversible a corto plazo es que cada cual lleve un trabajo autónomo e incontrolable. Es más, por parte del MLN y de Abelenda no se quiere control de ningún tipo, y menos que menos centralización política , financiera y organizativa por parte del MPP. Manos libres es la consigna. «No van a desconfiar de nosotros ¿no?» dice cínicamente una y otra vez Mujica.

El MPP creció en el último lapso en cargos parlamentarios, permitiendo que la nueva ecuación de la correlación de fuerzas en el MPP se solucionara al irse el PVP. Se disminuyó no obstante en la incidencia nacional del trabajo parlamentario. No se tiene el mismo peso que antes.

La izquierda reformista-renovadora por su parte creció más que la izquierda radical en el Parlamento, lo cual relativiza bastante el avance en votos. También está el hecho -planteado por Marenales en un documento que preparó intentando debatir en el MPP el trabajo parlamentario, cosa que nunca sucedió-, que se ha caído en un trabajo artesanal, disgregado, no homogéneo, lo cual conlleva un mayor riesgo de cooptación por la institucionalidad burguesa de los legisladores y compañeros secretarios, impidiendo cumplir el papel del pasado de generador de políticas de resistencia al régimen capitalista usando para ello el Parlamento.

Por el contrario, el trabajo desarrollado en la Junta Departamental y en la Intendencia cambió también de signo, pero para mejor. Sin ser el súmmum, se formó un equipo que intenta realizar una tarea en conjunto. El «grupo de los viernes», con la participación de delegados de agrupaciones de base, actua como órgano de control es una especie de dirección paralela, centralizando las tareas y está siendo una instancia importante para el debate y la elaboración política. Es un ámbito limitado con poca incidencia todavía en el conjunto del MPP, y demás está decirlo, la mayoría MLN de la dirección nacional del MPP, ni reconoce su existencia ni participa de las reuniones.

Sin embargo el accionar del grupo de los viernes ya está teniendo consecuencias positivas; está concretando políticas alternativas en la Junta y en la Intendencia, donde el MPP posee iniciativas y proyectos, lo cual es raro en el MPP de hoy día.

Recordemos: Club de Golf, Zona Azul, contra la prolongación del contrato para la Empresa Sur, son algunos de los ejemplos que nos permiten afirmar que existe una evolución claramente positiva y diferenciada con lo que sucede en el parlamento. La postura de los compañeros en pro de los más pobres y humildes, contra las veleidades urbanísticas y pequeñoburguesas de Arana y compañía, las denuncias de corrupciones internas, han ayudado asimismo a marcar el perfil radical y de lucha, distanciándose netamente del trabajo anterior en lo departamental.

Se invirtieron los papeles en el que hacer institucional. El parlamento, antes vanguardia hoy no llega ni a retaguardia. En lo departamental la ganancia es neta, pero... no podemos engañarnos, la incidencia política es muchísima mayor en el parlamento y además quien aparece como cabeza visible del MPP en lo departamental es el compañero Zabalza, cuyas posturas perdieron en la Convención del MLN frente al bloque Mujica-Fernández Huidobro.

c1) Acuerdos con el MLN

Para terminar este punto quiero referirme a los acuerdos políticos y de caracterización que tenemos con los compañeros tupamaros. En general, y a pesar de las diferencias importantes caso Foro de San Palo y FA, hemos tenido acuerdos básicos, casi siempre implícitos ante la carencia de discusiones a fondo, sobre la práctica cotidiana y en una visión progamática en el corto y a veces en el mediano plazo.

Ejemplos, no hay grandes diferencias en la caracterización FA y en el qué hacer, que alianzas buscamos, etc., aunque los compañeros parecen ahora abandonar la idea de construir un polo revolucionario. Tampoco hay diferencias en como vemos al gobierno y en la necesidad de resistir al neoliberalismo y en organizar a la gente para resistirlo. Tenemos también acuerdos respecto al Plan de Emergencia y, ... punto.

La existencia de estos acuerdos elementales permiten tener esperanzas para mantener la unidad del MPP, pero hay que reconocer que son pocos.

Las discrepancias son más sustanciales, sobre todo para con el MPP, como, para qué, como construimos el MPP. Diferencia que disfrazadas de rencillas personales o entre organizaciones, esconden cosas de fondo, alguna de ellas irreconciliables.

El trabajo a nivel social también es un elemento aglutinador del MPP en casi todos los frentes, menos en Juvenil y Canelones. El MPP ha estado presente y propulsor de todas las movilizaciones fundamentales desde su fundación, lo cual no es poca cosa. Esa es tal vez la principal acumulación de  conjunto que tenemos como MPP, PST y MLN. Bajo la etiqueta del MPP todos hemos acumulado fortaleciendo el espacio radical, movilizador y popular.

d) La provocación del MLN

Hay una cuestión que tenemos que reivindicarnos como Partido: hasta ahora hemos puesto en su justa perspectiva los hechos que más o menos todos conocemos. Hemos sufrido un ataque y una provocación gravísima.

Conseguimos no obstante dejar a un lado los subjetivismos buscando una explicación racional y política de la provocación montada, cosa bastante difícil sobre todo para los compañeros que les toca actuar en algunos ámbitos y también porque en el accionar político cotidiano, donde nos toca atar y desatar acuerdos, lo subjetivo peso, y mucho.

El robo o substracción de documentos nuestros, para denominarlo de forma elegante, y el posterior escándalo y manijeo que se desarrolló, no se debe a hechos fortuitos ni a casualidades. Tampoco a malos entendidos, métodos equivocados o a mala fe. Hay por supuesto un poco de todo esto, pero hay que entender que la maniobra se debe a una política consciente que encontró las vías y las oportunidades para concretarse.

Este punto es clave. Hay que ubicar el problema como el aprovechamiento de una oportunidad por parte de la dirección mayoritaria del MLN para ajustar cuentas con nosotros. Son cuentas políticas, organizativas, de espacios, las que se quieren cobrar, tanto por parte de Abelenda, desesperado por defender su sillón de diputado (nos ve como un enemigo en potencia, y con razón), como del MLN representado por Mujica-Fernández Huidobro. Quieren limitar o eliminar el espacio que ganamos, cuyo primer paso será el de sacar al compañero Gustavo del Parlamento.

Hubo un intento por parte del Plenario Nacional del MPP de ordenar el trabajo parlamentario al inicio del nuevo período. Nombrar un coordinador de bancada fue un paso lógico evidente. La propuesta que fuera Gustavo fue la concreción de la acumulación de espacios ganados por el Partido y el compañero; esta propuesta impulsada por compañeros independientes, incluso algunos del MLN, era inaceptable para la dirección mayoritaria del MLN. por los motivos ya expuestos. No pueden aceptar ningún control por fuera de su organización y menos aun que ese control lo realice el PST, cuando lo que están buscando es mediatizarnos o eliminarnos.

Este nombramiento -el de Gustavo-, apoyado enfáticamente por Sarthou, fue la declaración de guerra que faltaba. Tuvieron que «fumarse» que Gustavo sustituyera con éxito a Fernández Huidobro (de pobrísimo papel) en el órgano de conducción política del FA, y ahora, para colmo, estaba en el parlamento, lo cual era y es un atentado a las bases mismas de la propuesta de hegemonía y acumulación política del MLN. Fue insoportable para algunos dirigentes tupamaros (sintetizados en el frente Mujica-Fernández Huidobro). A su favor hay que decir que no lo ocultaron y amenazaron varias veces con retirarse.

Abelenda por motivos mucho menos sustanciales, jugó el papel objetivo de agente provocador y quinta columnista del MLN, mejor dicho, de Mujica.

Es evidente que ante esta situación poco podía hacer el compañero Gustavo para coordinar el trabajo parlamentario, tal y como había advertido-amenazado varias veces Quartino en reuniones de la Dirección Nacional. El MLN nos quiere sometidos, no controlando ni coordinando nada, salvo lo que tengan benevolentemente a bien darnos.

La lucha del MLN por la hegemonía adquirió las peores características y nuestra correlación de fuerzas desfavorable nunca fue tan evidente, sobre todo en el Parlamento.

Gustavo es atacado personal y políticamente y a través de él golpeaban al conjunto del Partido. Hubiese sido quien hubiera sido que estuviese en el lugar de Gustavo habría sufrido los mismos ataques.

No nos encontramos en las mejores circunstancias para conquistar mejores posiciones, por el contrario. El Partido no puede ofrecer a ningún militante resguardo ante las continuas provocaciones que en el día a día sufrió y sufre Gustavo en el Parlamento. No tenemos parlamentarios, ni secretarios, ni ediles, no tenemos en fin como contrarrestar a nivel institucional, que es donde se está jugando el partido, el peso del MLN y sus maniobras.

Sólo tenemos cierto apoyo de algunos independientes, con poco peso orgánico y organizado en la interna y a los que no se les puede pedir que se enfrente al MLN por nosotros. En los Plenarios nuestra influencia aumenta gracias a ellos.

Hay que comprender la situación de los compañeros independientes . El MLN y el PST son dos trenes que estamos chocando de frente (uno un convoy de carga y el otro una simple locomotora a vapor). Ante ello los compañeros que simpatizan con nosotros o piensan que tenemos razón dudan de apoyarnos abiertamente o en poner en juego la existencia del MPP, ante las amenazas del MLN nada sutiles por cierto con una gran dosis de hipocresía y chantaje.

Pero a pesar de ello, en las reuniones del Ejecutivo del MPP, en medio de todo este lío, contamos con dos aliados firmes y que se han jugado por nosotros a pesar de las presiones y amenazas del MLN; Muniz y Arrillaga. No aceptaron la maniobra de adelantar la reunión de la dirección nacional y del Plenario, insistiendo ellos que teníamos derecho a tener nuestro tiempo para la discusión y que posteriormente, en todo caso, se discutirían los problemas.

No aceptaron tampoco que gente del MLN bajara a las bases los documentos robados para su discusión.

La mayoría de los compañeros independientes asumen una postura neutral, intentando mediar para que no se rompa el MPP. Esa actitud es la que primará mayormente en los independientes, lo cual agrava nuestra situación puesto que evidencia más todavía nuestra minoría, dejándonos solos ante el MLN sin cuerpos intermedios.

Aun así estamos hoy en mejores condiciones que cuando comenzó el problema hace más de un mes atrás. De haberse aplicado los plazos y las formas que el MLN quería nos hubiesen arrasado y hasta, quizás, echado del MPP.

Al no imponernos el MLN sus tiempos y ritmos de discusión permitió que quedara en evidencia el nefasto papel provocador de Abelenda en toda la operación de provocación. La carta de Mujica y Abelenda deja al descubierto la falta de ética en el manejo de documentos de organizaciones supuestamente fraternas (hasta el momento del «descubrimiento de los documentos» nos tenían plena confianza según ellos).

Este cierto respiro logrado no oculta el hecho de que no estamos en condiciones de pelear para que Gustavo se mantenga en el Parlamento. Sería fundamental que pudiera, tanto para el PST como para el MPP. Creemos que en el Plenario Nacional convocado para discutir estrategia -pero que lo único que discutirá será el lío- hay que poner a votar tanto la renuncia de Gustavo como el balance de su trabajo en el Parlamento.

Esto no sólo es metodológicamente correcto sino que además nos permitiría conocer nuestra incidencia actual en el Plenario. A Abelenda hay que tratar de desenmascarlo, es posible. Mujica siempre ha sido nuestro enemigo, basta con remarcarlo.

e) Nuestra Política

Citaré nuevamente. En el material Aportes para la Discusión Política-Organizativa del Secretariado de 1992 planteábamos:

«El PST no debería pretender ser protagonista aunque en ocasiones lo consiga -ambulantes, alguna iniciativas a nivel juvenil, en ciertos sindicatos o en el tema mujer- a través de sus acciones o de algunas/os de sus militantes. Ni debe pasear la sigla de manera que a través de su presencia logre una acumulación propia. Eso es una fantasía, es una historia interminable que solo conduce a aumentar las angustias interminables o la obsesión de picotear en todo, de hace política «a lo grande» para legitimar una supuesta vocación de globalidad como si nos tuviéramos que examinar todos los días en un tribunal de acumulación revolucionaria.

Abogar por un papel más indirecto, no significa propugnar una despesornalización del PST, ni eliminar su producción propia, ni clandestinizar nuestra práctica partidaria en el MPP».

Me parece esta una visón equilibrada y acorde con la realidad actual, pero más difícil todavía que entonces de aplicar.

Más adelante complementábamos esta idea con algo también muy importante:

«Por lo tanto, toda idea que pretenda colocar a la organización en un lugar secundario respecto a otras opciones a potenciar, por ejemplo el MPP o los movimientos sociales, tienen que manejarse con extremo cuidado y debería ser explicada con detenimiento, seguridad y sobre todo con rigurosidad teórica y política pues se corre el riesgo de vaciar al PST de todo contenido».

Reparos claves. El problema esencial que tenemos es que toda nuestra actividad a lo largo de estos tres años pasados desde el documento, es que nuestras discusiones han ido girando de forma polarizada entre estos dos conceptos, y muchas veces de forma no muy correcta.

Hay compañeros que aun hoy opinan que la actividad en el MPP por parte de algunos camaradas se hizo en desmedro del trabajo hacia el PST. Los hay que opinan que el no haber trabajado más en el MPP implicó el no haber podido incidir más y por lo tanto poder haber realizado un mejor trabajo en el Partido. Las dos cosas son ciertas si se relativizan y las dos son falsas si se toman como absolutas.

Me sigo afiliando a la primera definición que leí, es decir, es necesario hacer un trabajo equilibrado y reconstruir las fuerzas del PST, fuerzas que han estado en crisis no por  trabajar más en el MPP. Los reparos de la segunda cita si bien fueron saludables, a veces fueron excesivos.

Pero más allá de con qué óptica miremos o balanceemos nuestra actividad, lo importante es llegar a acuerdos para nuestro accionar en el MPP en la actualidad. Ya vimos que ha pesar de todas sus limitaciones, que se han ido agrandando con el pasar del tiempo, el MPP sigue siendo un instrumento válido.

Precisamos antes que nada pasar este ingrato momento, sabiendo que algunos compañeros del MLN, de la mayoría de su dirección, no nos quieren en un mismo proyecto con ellos y que van a hacer cualquier cosa con tal de sacarnos del mismo, o sea echarnos del MPP.

Por lo tanto necesitamos recubrirnos de capas protectoras y no quedar expuestos en un enfrentamiento directo con el MLN, cosa difícil ante las características de los independientes. Pero tenemos que recurrir a ellos ofreciéndoles lo que el MLN no les da, discusión, elaboración, formación, participación en organismos de base como ámbitos de decisión y de importancia.

Apostar por lo tanto a un nuevo tipo de MPP, a su reconstrucción de manera tal que tipo de debate, maniobras e intereses están en juego. El MLn va a seguir con lo suyo, tirándonos mierda, por lo menos a nivel de su dirección, que está unificada para ello. Irónicamente tal vez uno de los puntos positivos de nuestro accionar para el MLN haya sido el haber homogeneizado a la dirección del MLN.

Tenemos por lo tanto, más que siempre, estar en organismos de base e intermedios de cualquier tipo. Todo esto es esencial para sobrellevar el período y para salvar el proyecto del MPP, que en manos del MLN y del bloque Mujica-Fernández Huidobro se va a los caños reformistas. La contrapartida, la otra cara de la moneda es cuidar el trabajo y la construcción del PST. La dirección que elijamos tiene que tener como punto  primario y prioritario éste. Tiene que estar preparada para una lucha sin tregua y cuartel, plagada de chantajes, provocaciones y maniobras escandalosas.

No basta con tener buena voluntad y empeño. Nunca bastó, tampoco esta vez. Revertir nuestras debilidades como Partido tal vez sería una forma de fortalecer al MPP «independiente», presionando con medidas y hechos consumados al MLN, única forma que esta gente entiende la correlación de fuerzas. Ya sabemos que no aceptan razonamientos y discusiones.

Aun así el mantenimiento del proyecto no estaría asegurado, pues es probable que se vayan en caso de triunfar esta (improbable) hipótesis. Tenemos que crecer para hacer crecer, fortalecernos para fortalecer al MPP, para salvar el proyecto o salvar lo salvable, consolidando nuestra personalidad, no para medrar autoconstruyéndonos, sino para sumar, aportando nuestras concepciones y estrategia de unidad de los revolucionarios, de vanguardia colectiva y plural.

Esto quiere decir también volcarnos a recomponer nuestro esqueleto partidario, nuestra menoscabada elaboración; seminarios y mesas redondas amplias son cosas trascendentales. Estamos atrasados. Es también reconstruir nuestros frentes: comprender que momento vive el MPP nos ayudará o tendría que ayudarnos a hacerlo correctamente.

Como con el MLN no podemos contar más por ahora y quizás por mucho tiempo, precisamos proponer una política de apertura del MPP a nuevos ingresos de otras organizaciones. Cosa difícil por dos razones al menos: saben lío interno (¿quién se va a meter en él gratis?), y conocen al MLN y por lo tanto orgánicamente no se quieren comprometer, aunque quieren los votos del MLN y del MPP así que acuerdos electorales  y de cargos o candidaturas sí que los habrá. Lo que no quieren y se niegan a «pagar» es estar en un mismo espacio orgánico dependiendo de la hegemonía del MLN.

Sin embargo precisamos promover actividades conjuntas con el sublema y otros sectores resistentes, no solo de la interna del FA (que hay pocos), sino también por fuera. Nuestra política en este sentido es fundamental, ya que si sigue existiendo (o seguimos en) el MPP precisamos que otros sectores intermedien entre el MPP y nosotros, se integren o no al mismo o formen parte de un espacio más amplio donde el MPP sea parte; además necesitamos como Partido ampliar nuestras relaciones y perspectivas con otras organizaciones del FA y por fuera del FA, que compartan con nosotros una política radical y de resistencia, aunque más no sea para cubrirnos en caso que no estemos más en el MPP. No tenemos que autolimitarnos.

Los acuerdos con compañeros independientes, sabiendo que serán difíciles y poco claros, son también claves para relativizar peligros de posibles rupturas; asimismo con compañeros postergados  como el PCR, aun sabiendo que políticamente estos compañeros están muy cerca del MLN y de Abelenda.

Será difícil pero tenemos que tratar de hacer caso omiso a las provocaciones y políticas sectarias y agresivas del MLN contra nosotros.

Requeriremos además, con urgencia, una instancia pos Congreso del MPP, sea otro Congreso o Conferencia, ya que a pesar de todo lo que analicemos o preveamos, este lío interno puede hacernos insoportable la existencia en el MPP. No estoy diciendo que el MPP deje de existir porque el MLN lo quiera. Ellos precisan del MPP para amplificar su política y llegar a la institucionalidad. Puede ser una hipótesis a manejar, pero es poco probable. Mas bien van a maniobrar para echarnos sino consiguen domarnos.

Ya nos comunicaron que el objetivo de la maniobra Abelenda-Mujica y de toda la dirección del MLN (salvo un voto) era: a) emprolijar el cómo habían obtenido los documentos. La carta de Mujica y Abelenda tenía que cumplir ese rol, pero les fracasó; b) aplastarnos luego en un Plenario Nacional (todavía pendiente); c) llamar a un Congreso para marzo o mediados del año que viene y d) elección de la dirección, donde por supuesto no vamos a estar.

Paso previo es sacar a Gustavo del Parlamento, algo casi inevitable, y que los puestos nuestros en la Mesa Política Nacional del FA y Canelones sean ocupados por compañeros «independientes» del MPP. Si no nos gusta nos vamos o nos «autoexcluimos», definición farisea de moda. El plan está trazado y no nos equivoquemos, la lucha será dura y salvaje.

No lo vamos a discutir ahora, pero por estos argumentos es que necesitamos una Conferencia u otro Congreso para discutir MPP.

f) Conclusiones

1 - No está en cuestión el confrontar análisis y políticas entre nosotros, de corto versus largo plazo como alguna vez se insinuó en el Pre-Congreso. A pesar de todo lo que he citado no fue con ánimo de balancear lo ya elaborado, sino intentar profundizar nuestra visión actual. Hay que entender que hubo un cambio cualitativo cuando se desató la maniobra Mujica-Abelenda. Todo lo que veníamos analizando y debatiendo quedó desactualizado en los hechos. Esta maniobra nos cortó posibilidades y tal vez anuló años de acumulación y ganancia de espacios en pos del proyecto de Unidad de los Revolucionarios. Así que todas las posturas planteadas en el Pre-Congreso resultaron falsas y pecaron de ingenuidad, lo cual no es algo malo de por sí. El ser poco cínicos y mala leche es algo bueno.

Precisamos y requerimos de políticas concretas y prácticas. Estamos en tiempos de maniobras y de declaraciones de guerra más o menos explícitas. Lo cotidiano y de corto plazo asume una importancia tremenda y las diferentes tácticas tienen que ser bien meditadas para soslayar la difícil situación del MPP.

2 - No es tampoco cuestión de definir hoy si el MPP es la mayor alianza de los revolucionarios, sino más bien de considerarlo un marco de resistencia útil e importante. Estamos en reflujo como clase, un momento a la baja en el proceso hacia la Unidad de los Revolucionarios.

Para avanzar en el proyecto tiene que transformarse profundamente el MPP, creando tal vez otros y nuevos marcos que apunten hacia la síntesis de Unidad de los Revolucionarios. Este horizonte que parecía más cercano hace no mucho tiempo atrás ahora se nos alejó. La paciencia revolucionaria es más necesaria que nunca para soportar las continuas marchas y contramarchas.

3 - Tampoco se trata de definir  si el MLN es esto o aquello. Tiene políticas y estrategias diferentes. Siempre las tuvo y lo sabíamos. Discutir con ellos estos problemas es imposible. Antes no lo pudimos hacer y ahora menos todavía. Pero el resto del MPP merece que demos el debate.

Tenemos que aumentar nuestra influencia fuera y dentro del MPP mediante acuerdos y alianzas que fortalezcan nuestras posturas y posiciones, buscando aunar esfuerzos entre los resistentes y radicales de este momento. Si el MPP es o no el marco organizativo de esta mediación en la actualidad o en un futuro cercano se verá. Para eso tendrá que cambiar, a lo cual tenemos que apostar con todo, sabiendo que es difícil la parada.

4 - Para que esto suceda y podamos proseguir el duro camino de la Unidad de los Revolucionarios en épocas de correlaciones de fuerzas política, social e ideológica desfavorables para los revolucionarios, precisamos preparar al Partido en lo organizativo, en lo teórico, con buena propaganda y elaboración, con prensa y materiales. Necesitamos elegir bien la dirección que pueda llevar adelante estas tareas tal cual se plantea en el documento de construcción. Hemos crecido en peso e influencia; somos una fuerza que puede influir y actuar. Pocos pueden enfrentarse al MLN como lo estamos haciendo nosotros.

5 - Hay que tener una nueva instancia de resolución para el año que viene para discutir los hechos que se vayan sucediendo en el MPP y el affaire con el MLN, que no termina con el robo de los documentos por parte de Abelenda y avalado por Mujica.

 

Transcripción de informe oral de Aldo al V Congreso del PST, mediados de 1995.

 

 

 

SEGUINOS EN:


   
 

ENLACES ORG. SOCIALES